viernes, 27 de agosto de 2010

La huella de sus zapatos quedaba grabada en la nieve virgen. Sin sensibilidad en las piel, se agachó al divisar algo bajo el material blanco que pintaba el pueblo.
Con la ayuda de su guante, barrió parte de la nieve, y leyó unas palabras por título: Escrito Por Ti.
Sonrió, y cómo si fuera algo automático, abrió la revista, la lectura llegaría hasta las tantas, cuándo la luna bañase su rostro de plateado, y bajo la sábanas de su cama, alumbrando la oscuridad con la linterna.

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